Protos comienza el año presentando la nueva añada de uno de sus vinos más emblemáticos, Protos Roble 2024. Hace un par de años, la bodega renovó su imagen, sustituyendo su clásica etiqueta por un diseño más limpio y lineal, de estilo actual, pero siempre fiel a la esencia de la Ribera del Duero.
Esta añada consolida esa evolución estética y enológica, reflejando el compromiso de Protos con la calidad y la autenticidad.
La campaña 2024 estuvo condicionada por temperaturas superiores a los registros históricos durante gran parte del año. El invierno fue suave, con pocas heladas y precipitaciones abundantes que se prolongaron hasta primavera. El verano resultó especialmente cálido, con máximas y mínimas hasta 3 ºC por encima de la media en julio y agosto.
Las lluvias contribuyeron a un óptimo desarrollo del viñedo, aunque algunas heladas primaverales y tormentas de granizo provocaron daños desiguales en distintas zonas de la Ribera del Duero. Aun así, el control sanitario fue excelente gracias al trabajo de los viticultores, permitiendo que, pese a un ligero retraso de la vendimia, la uva llegara en buenas condiciones a la bodega.
Protos Roble 2024 está elaborado exclusivamente con uva Tinta del País, procedente de un coupage de diferentes parcelas que permite captar la diversidad de suelos y matices. Las viñas, con una edad media de 25 años, aportan concentración y equilibrio.
La fermentación y maceración se realizaron en depósitos de acero inoxidable a unos 26 ºC para optimizar la extracción de color y estructura. Posteriormente, el vino reposó aproximadamente seis meses en barricas de roble americano y francés, y otros seis meses en botella, afinando su perfil antes de salir al mercado.
Protos Roble 2024 se presenta con un color rojo cereza y ribete púrpura. En nariz destaca por su intensidad aromática, donde predominan los frutos rojos y negros frescos, acompañados de sutiles notas especiadas y finos tostados de un roble perfectamente integrado. En boca muestra una entrada dulce y amable, buena presencia y volumen. La fruta fresca domina el conjunto, aportando viveza y equilibrio. Los taninos sedosos y bien pulidos contribuyen a una textura muy agradable, resultando un vino frutal, fresco, goloso y equilibrado, con una estructura suave y un final largo y placentero.










