Los hábitos de alimentación de los españoles no dejan de evolucionar y uno de los cambios que se está produciendo es la desaparición del hábito de merendar. Así lo revelan los resultados del III Radar Saludiable de Dia, que recoge que cuatro de cada 10 españoles no merienda casi nunca o nunca, una tendencia que refleja cómo este hábito ha ido perdiendo presencia en la rutina.
De este modo, la merienda parece haber dejado de ser una parada fija para convertirse para muchos en un momento ocasional. Una de las principales dificultades para incorporar la merienda a la rutina es principalmente el precio, como señalan el 35% de los encuestados.
Además, con la implementación de rutinas cada vez más productivas, la falta de tiempo ha sido otro de los motivos señalados por el 33,3% de los encuestados, al que se suma las ganas de darse un capricho dulce, como afirmaban el 31,7%. Factores que hacen que cada vez más personas eviten la merienda y lo asocien a una comida menos saludable.
La fruta y los lácteos, los favoritos de los que sí meriendan
Los hábitos de quienes sí mantienen la merienda muestran que este momento no tiene por qué estar ligado a la bollería o a los productos envasados. De hecho, la fruta fresca ocupa el primer lugar en el ranking de los alimentos que consumen más frecuentemente (31,7%). Otra de opciones más habituales son los lácteos como yogures o quesos (30,6%), seguidas de los bocadillos o sandwiches tradicionales (18,8%) y los frutos secos (12,8%). De hecho, otros productos como la bollería o snacks envasados ocupan el último lugar (6,1%).
Así, la Fundación Española de la Nutrición (FEN), confirma que la merienda puede formar parte de una alimentación equilibrada como una de las cinco ingestas del día. Más allá de qué se elija, se trata de distribuir la alimentación a lo largo de la jornada y adaptar las cantidades y los alimentos a las necesidades de cada persona.
La merienda no es solo cosa de niños
Suele asumirse que la merienda es cosa de la infancia. Desde siempre se ha insistido tanto en su importancia en los más pequeños que se olvida de incluir en la rutina conforme se crece. Sin embargo, Jose Manuel Ávila, director general de la Fundación Española de Nutrición, recuerda que “este hábito no depende tanto de la edad, sino de una alimentación organizada. La prioridad es organizarse en varias ingestas a lo largo del día y que la merienda pueda aportar entre un 10% y un 15% de la energía diaria, evitando llegar a la cena con un hambre excesiva”.
Además, no existe una única merienda válida para todos: debe adaptarse a las necesidades de cada persona, a su edad, su actividad y al resto de alimentos consumidos durante el día. En este sentido, el ‘Radar SaluDiable’ señala que cuando se prepara una merienda para menores de 14 años y mayores de 70, lo que más se valora es su aportación nutricional: el 48,7% prioriza nutrientes como calcio, proteínas o vitaminas. La facilidad de preparación (9,2%) y el precio (7,6%) quedan en segundo plano. Aun así, un 34,5% afirma que no prepara meriendas para estos grupos de edad.
Es justamente en las personas mayores donde la merienda adquiere un valor especial, ya que, puede cubrir necesidades nutricionales específicas que favorece la ingesta fraccionada de alimentos y ser un momento social y placentero que fomente el bienestar emocional.
Volver a merendar: una cita que no se cancela
Recuperar la merienda no significa volver atrás, sino dar de nuevo un espacio a un momento cotidiano que puede adaptarse a los ritmos y necesidades actuales. En este contexto, la iniciativa, llevada a cabo junto con la Fundación Española de la Nutrición, contempla derribar falsos mitos y, además, la institucionalización del Día de la Merienda, para convertir el día 4 de febrero en una oportunidad para recordar que, entre el desayuno y la comida, o entre la comida y la cena, también hay espacio para parar, comer y disfrutar.
Como afirma Pilar Hermida, directora de Comunicación y Sostenibilidad de Grupo Dia, “el objetivo de la colaboración entre Dia y la FEN es poner en valor la merienda y reivindicarse como parte de una alimentación equilibrada, sencilla y disfrutable. Esta misión se materializa a través de nuestro programa «Comer mejor cada día», una iniciativa que se asienta en dos ejes: facilitar y promover el acceso a alimentos saludables y de calidad e incentivar la adopción de hábitos saludables”.
Cómo influye el tiempo, el precio y la accesibilidad en una alimentación saludable
Desde su primera edición, el Radar SaluDiable de Dia ha analizado cómo son los hábitos de alimentación de los españoles y qué barreras encuentran a la hora de comer mejor, una línea de investigación que se ha mantenido en sus sucesivas ediciones y que ahora pone el foco en la merienda.
Según los datos recogidos en el ‘III Radar SaluDiable’, el ritmo del día, el presupuesto o la facilidad para encontrar opciones saludables también influyen en nuestras decisiones: el 66,9% de los españoles asegura que intenta mantener una alimentación saludable, aunque no siempre lo consigue. El precio (43,5%) y la falta de tiempo (33,9%) vuelven a ser los principales obstáculos en un contexto en el que casi tres de cada cuatro (74,9%) perciben los alimentos frescos poco procesados como más caros que los ultraprocesados o las comidas preparadas. De hecho, solo el 17,9% cree que es posible preparar una comida o cena saludable por menos de 2,5 euros por persona.
Frente a estas barreras, pequeños factores del día a día pueden marcar la diferencia: tener un supermercado cerca de casa facilita el acceso a alimentos frescos y saludables, mientras que las marcas de distribución se consolidan como una opción para cuidar la alimentación sin renunciar a la relación calidad-precio, ya que el 75,7% confía en su calidad.










