El Grupo Bel, importante actor global en la producción de quesos, frutas y snacks de origen vegetal, ha anunciado una inversión de 1,5 millones de euros para ampliar la planta de Ulzama, en Iraizoz (Navarra) con un edificio de 600 metros cuadrados que albergará dos líneas de envasado adicionales. Esta ampliación aumentará la capacidad de producción en un 15%, hasta alcanzar casi 7.000 toneladas de La Vaca que Ríe al año (unos 500 millones de porciones), y fomentará el empleo local. La construcción ya está en marcha y se prevé que las nuevas líneas estén operativas en el primer semestre de 2026.
Además, la compañía ha inaugurado una caldera de biomasa en esa misma planta que representa un hito importante en la estrategia de descarbonización de Bel. La ceremonia contó con la presencia de Mikel Irujo, ministro de Industria y Transición Ecológica y Digital de la Empresa del Gobierno de Navarra; Stéphane Dupays, director de Operaciones del Grupo Bel; e Iñigo Purroy, director de Planta de Bel Ulzama, junto con representantes de instituciones locales, la industria y equipos de Bel.
Desarrollada por BKTECH y alimentada con pellets de biomasa suministrados localmente por Naparpellet, la instalación sustituye los combustibles fósiles por energía renovable de origen local. Con una potencia de 700 kW y una eficiencia estacionaria superior al 90%, el sistema cubrirá el 100% de las necesidades de vapor de la planta, reduciendo su huella de carbono total en 500 toneladas de CO₂ al año. Este proyecto representa una inversión de 700.000 € y permite que la fábrica funcione íntegramente con fuentes de energía renovables, incluyendo electricidad verde certificada y paneles fotovoltaicos instalados en las instalaciones.
Esta inauguración convierte a Ulzama en la segunda planta internacional de Bel con un sistema de biomasa, tras la de Tánger (Marruecos), y la quinta a nivel mundial. Además, alberga la primera caldera de pellets del Grupo, una auténtica prueba de concepto que refuerza las capacidades técnicas de Bel para cumplir sus compromisos de reducción del calentamiento global (SBTi) a 1,5 °C. Este proyecto refleja la estrategia de Bel para reducir su impacto ambiental, alineándose con el escenario de 1,5 °C y contribuyendo a la neutralidad de carbono de sus fábricas para 2025. Varias otras iniciativas ya están en marcha, incluyendo dos proyectos de biomasa en pellets en Francia.
Estas inversiones en España reflejan el compromiso de Bel de consolidar una presencia sólida y a largo plazo para acelerar el crecimiento, adaptarse a las necesidades del mercado local español y cumplir su misión de promover una alimentación más sana y responsable para todos.
Una presencia de larga data en España
Bel es una empresa familiar con 160 años de experiencia y una sólida presencia en los mercados donde opera, incluyendo España, donde lleva más de cinco décadas en Navarra, desde la apertura de la fábrica de Ulzama en 1968. Esta planta, que produce las porciones de La Vaca que Ríe para España y Portugal, ha crecido un 20% en los últimos años, alcanzando las 6.000 toneladas anuales (400 millones de porciones). Con alrededor de 140 empleados entre la fábrica de Ulzama y la oficina de Madrid, Bel España sigue desempeñando un papel estratégico en las operaciones internacionales del Grupo.
En esta ocasión, Stéphane Dupays, director de operaciones del Grupo Bel, declaró que “estos dos proyectos ilustran el modelo de doble pilar de Bel, donde la sostenibilidad y la rentabilidad avanzan de forma conjunta. La planta de Ulzama se abastece ahora con energía renovable y se está ampliando para respaldar el crecimiento futuro. Es un ejemplo perfecto de cómo nuestros compromisos con la sostenibilidad van de la mano con el rendimiento industrial y el desarrollo local. Ulzama es un modelo que aspiramos a replicar en otros países”.
Por su parte, Iñigo Purroy, director de planta de Bel Ulzama, declaró que “el reto consistía en encontrar una tecnología capaz de satisfacer nuestras necesidades térmicas sin depender de combustibles fósiles. Este nuevo sistema suministra energía exactamente cuándo y dónde se necesita, con la intensidad requerida y con energía renovable. Es un éxito técnico que nos permite mantener la calidad del producto al tiempo que avanzamos en nuestros objetivos de sostenibilidad”.
Asimismo, Mikel Irujo, consejero de Industria y Transición Ecológica y Digital de la Empresa del Gobierno de Navarra, aseguró que “somos conscientes del reto que supone la transición ecológica, pero es imperativo avanzar hacia una Navarra comprometida, autosuficiente y responsable. Es fundamental que nuestro tejido industrial continúe dando los pasos necesarios hacia la descarbonización. Esto implica una menor dependencia, tanto para la industria como para la sociedad, una prioridad clave para lograr la soberanía energética. El objetivo es aprovechar los recursos para producir energía limpia, reducir los residuos y promover un modelo sostenible. Las inversiones que la empresa está realizando hoy han contado con el apoyo de subvenciones destinadas a la inversión en el sector agroalimentario, concedidas a través del Departamento de Industria y el Departamento de Transición Ecológica y Digital del Gobierno de Navarra”.










