El canal supermercado consolida su hegemonía en la distribución alimentaria española en un contexto marcado por el cambio de hábitos de compra, la búsqueda de ahorro por parte de los hogares y una mayor frecuencia de visita a los establecimientos. Así lo refleja el último flash sectorial elaborado por Guillermo Lucas Belmonte, analista de Riesgos de Solunion España, que analiza la evolución reciente del sector y apunta también a una moderación tanto de las insolvencias como de los impagos dentro de la distribución alimentaria.
Según el informe, el supermercado concentra ya el 68% del volumen de las compras de alimentación en España a noviembre de 2025, de acuerdo con los datos del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). El formato continúa reforzando su posición frente al resto de canales, especialmente frente al comercio tradicional, inmerso en un proceso de pérdida estructural de cuota tanto en volumen como en valor.
La evolución del mercado confirma una transformación sostenida de los hábitos de consumo. Los hogares españoles realizan compras más frecuentes, con tickets medios más reducidos y una presión creciente sobre el precio, un comportamiento que ha favorecido especialmente a los supermercados por su propuesta de proximidad, conveniencia y competitividad.
El informe destaca que esta tendencia está impactando de manera especial sobre el canal tradicional de frescos (pescaderías, carnicerías, charcuterías, fruterías o panaderías), históricamente uno de los segmentos con mayor valor añadido dentro de la distribución alimentaria. Aunque este canal todavía mantiene cerca del 25% del mercado de alimentación fresca, el retroceso es constante. En el último año ha perdido un punto porcentual de cuota y, si se amplía la perspectiva temporal, el descenso supera los cinco puntos respecto a hace cuatro años, cuando concentraba el 30% del mercado.
El fenómeno responde al denominado “trading down” que se ha instalado en el consumo alimentario durante los últimos ejercicios. El consumidor, condicionado por el contexto económico y el incremento acumulado de precios, prioriza opciones más económicas y ágiles, desplazando parte del gasto desde los establecimientos especializados hacia formatos más competitivos en precio.
En paralelo, el hipermercado tampoco logra recuperar dinamismo. El informe señala que este formato registra una caída del 1,2% en volumen en alimentación en el acumulado de los últimos 12 meses hasta noviembre de 2025. De hecho, el supermercado es el único canal que muestra crecimiento en todas las categorías de alimentación.
La combinación de proximidad, surtido y percepción de ahorro continúa siendo la principal ventaja competitiva de este formato, que además gana terreno en categorías de frescos, tradicionalmente dominadas por el comercio especializado y caracterizadas por márgenes más elevados.
Estabilidad financiera en el sector
Más allá de la evolución comercial, el informe de Solunion pone también el foco en la situación financiera de la distribución alimentaria española, donde se aprecia una moderación en las insolvencias empresariales durante 2025 y comienzos de 2026.
El sector, que históricamente ha registrado una media de unas 120 insolvencias anuales, muestra actualmente una evolución más contenida. Por primera vez desde 2022, el número de concursos de acreedores en los últimos doce meses se sitúa por debajo de las 100 empresas. Además, el peso del retail alimentario dentro del conjunto de insolvencias empresariales en España continúa siendo reducido. De las 5.604 insolvencias declaradas en el país durante 2025, únicamente el 1,7% correspondieron a compañías vinculadas a la distribución alimentaria.
El comportamiento del sector también resulta favorable en términos de impagos. La frecuencia de incidencias se mantiene en línea con la media nacional, aunque con un mejor desempeño cuando se analiza el importe de los impagos registrados. En términos de número de incidencias, Solunion observa una elevada correlación con la evolución general de la economía española desde 2024, si bien la tendencia refleja una moderación continuada desde el pico registrado en febrero de ese año.
Más positiva aún es la situación cuando se analizan los impagos de mayor importe. El retail alimentario se sitúa claramente por debajo de la media nacional y mantiene una evolución descendente desde finales de 2024, sin que se prevean repuntes relevantes a corto plazo.
El informe atribuye esta mejor posición relativa al buen comportamiento histórico de la distribución alimentaria frente a otros segmentos del retail, especialmente aquellos vinculados a la no alimentación, más expuestos a la volatilidad del consumo.
Un consumo que sigue creciendo
Pese al contexto de transformación del mercado y a la presión sobre determinados canales, el consumo alimentario mantiene una evolución positiva en España. El informe recuerda que el gasto en alimentación ha crecido tanto en volumen como en valor durante el último año.
En concreto, el consumo aumentó un 0,5% en volumen en el acumulado de los últimos 12 meses hasta noviembre de 2025, mientras que en valor el crecimiento alcanzó el 4,3%. Esta evolución continúa respaldando la solidez del sector retail food, que mantiene mejores indicadores financieros y operativos que otros ámbitos del comercio minorista.
La distribución alimentaria española afronta así un escenario de transformación estructural, marcado por el avance del supermercado como formato dominante y por la necesidad de adaptación del comercio tradicional. Al mismo tiempo, la estabilidad en insolvencias e impagos refuerza la percepción de resiliencia de un sector que sigue beneficiándose del carácter esencial del consumo alimentario.










