El sector de los espirituosos cierra el año con un balance complejo, condicionado por un inicio especialmente débil, tensiones internacionales crecientes y cambios estructurales en el comportamiento del consumidor. Espirituosos España resume un ejercicio en el que la meteorología, la presión de precios y la evolución del turismo han configurado un escenario inestable para una categoría que sigue encontrando en la hostelería su principal canal de venta.
Bosco Torremocha, director de Espirituosos España, ha asegurado, en un encuentro con periodistas, como la campaña de Semana Santa —clave para el impulso inicial del consumo— estuvo marcada por lluvias históricas, con récords en Madrid y precipitaciones excepcionalmente elevadas en otras regiones. Este factor redujo de manera notable la actividad en hostelería, un canal imprescindible para las bebidas espirituosas. El impacto se amplificó por el hecho de que Semana Santa cayó en abril, retrasando la recuperación hasta bien avanzado el mes.
Las empresas confiaban en una primavera más dinámica, apoyada en un turismo internacional sólido y más diversificado en origen. El aumento de visitantes de países nórdicos durante los meses fríos aportó estabilidad, pero el contexto competitivo internacional ha cambiado. Destinos que tras la Primavera Árabe habían perdido atractivo han recuperado protagonismo, obligando a España a reforzar su posicionamiento para mantener su liderazgo turístico.
A ello se suma un debate creciente sobre la sostenibilidad del modelo turístico: cómo conciliar actividad económica, bienestar de los residentes y protección de los barrios. En este escenario, la industria constata un fenómeno claro: el turista extranjero realiza un mayor volumen de compras en supermercados, reduciendo parte del gasto tradicional en hostelería.
Un verano por debajo de las expectativas
Tras un mayo y junio razonablemente positivos, «el verano se comportó de forma significativamente peor de lo esperado», asegura Torremocha. Ninguna compañía o segmento del sector ha reportado buenos resultados estivales. Julio y agosto mostraron un desgaste notable, especialmente en el turismo nacional. El denominado “agosto caro” —con fuertes incrementos en alojamiento, alquiler vacacional y servicios— limitó el consumo fuera del hogar, reduciendo la actividad en bares y terrazas.
Con este contexto, el sector cerró septiembre y entra en octubre con una caída estimada de entre el 1,5% y el 2%. Aun así, la patronal confía en que el dato pueda mejorarse cuando se disponga de cifras consolidadas, previsiblemente en febrero.
Por otro lado, el director general de Espirituosos asegura que la categoría sin alcohol continúa ganando terreno a gran velocidad. Tomando como base 2024, las empresas del sector señalan que el ritmo de implantación de los espirituosos 0,0 es siete veces mayor que el de las categorías convencionales cuando estas irrumpieron en el mercado. En solo dos años, su crecimiento ha sido “exponencial”, con perspectivas de aumentar en torno a un 40%. Aunque no todas las categorías cuentan con versiones sin alcohol, la patronal destaca que esta tendencia refleja un patrón consolidado: alternar consumos con y sin alcohol como práctica responsable.
La incertidumbre geopolítica sigue condicionando el mercado exterior. La guerra de Ucrania continúa y afecta a economías clave para la exportación de bebidas espirituosas, como Alemania o Polonia. Paralelamente, se intensifican los riesgos arancelarios: mientras Estados Unidos genera titulares por su política comercial, China aplica cerca de un 40% de arancel a los brandis españoles, un mercado de alto valor estratégico y sin alternativa equivalente.
Espirituosos España subraya que se están realizando esfuerzos diplomáticos para facilitar la relación comercial con China, lo que podría mejorar el acceso a este mercado. Al mismo tiempo, el sector trabaja de forma activa para reducir barreras en Filipinas, China y Estados Unidos, considerados prioritarios para su expansión exterior.
Nuevas pautas de consumo
Los análisis internos del sector detectan un cambio estructural. Un 60% de los consumidores declara estar más preocupado por la salud, un fenómeno que el sector vincula principalmente al envejecimiento de la población. La hostelería experimenta variaciones relevantes en los hábitos: crecen las comidas en detrimento de las cenas; el tardeo se consolida como principal momento de consumo, mientras que el ocio nocturno continúa reduciéndose. Además, la sobremesa pierde presencia en varias zonas del país, afectando directamente a las bebidas espirituosas, tradicionalmente asociadas a ese momento.
La presión de precios también pasa factura. Un 77% de los consumidores reconoce vigilar más su gasto y recurrir con mayor frecuencia a promociones. El encarecimiento estructural de la vivienda, unido a la pérdida de renta disponible y a la inflación acumulada, condiciona el comportamiento del comprador.
Pese a las dificultades, el sector mantiene su optimismo. España sigue siendo un destino atractivo para el turismo internacional, donde la gastronomía —incluida la “gastronomía líquida”— es un elemento clave. El tejido empresarial, formado mayoritariamente por compañías familiares, acumula siglos de trayectoria superando crisis y hoy dispone de herramientas analíticas más sofisticadas para anticiparse a los cambios del mercado.
La demanda internacional muestra solidez, aunque los márgenes se encuentran bajo presión, especialmente en Estados Unidos. La innovación, la diversificación y la búsqueda de nuevas ocasiones de consumo seguirán siendo motores estratégicos.










