En 2025, el sector de snacks y frutos secos alcanzó unas ventas de 3.253,84 millones de euros, un 4,6% más que el año anterior, y un volumen de 392.865,75 toneladas, con un crecimiento del 1,5%, consolidando así la dimensión y relevancia económica del sector, según se ha dado a conocer durante la celebración de una nueva edición del Congreso de Snacks organizado por la Asociación de Snacks, que representa a las empresas elaboradoras de patatas fritas, productos de aperitivo y frutos secos que operan en España.
Tal y como se ha destacado durante el evento, este crecimiento agregado responde a una evolución diferente de las distintas categorías. Los frutos secos registraron un incremento del 8,12% en valor y del 0,88% en volumen, mientras que otros snacks crecieron un 4,54% en valor y un 8,91% en volumen. En este contexto de distinta evolución por familias, las patatas fritas experimentaron un ajuste durante el ejercicio, con descensos del 2,84% en valor y del 3,61% en volumen.
El reparto del mercado por volumen refleja asimismo la diversidad y complementariedad de las distintas categorías que integran el sector: los frutos secos representan el 37,73%, las patatas fritas mantienen un peso destacado, con el 32,89%, y otros snacks alcanzan ya el 29,38%, frente al 27,39% del ejercicio anterior.
Bajo el lema “SNACKIANDO: el futuro empezó ayer”, la edición de 2026 ha puesto el foco en uno de los principales procesos de transformación que afronta actualmente la industria alimentaria: la digitalización y, especialmente, la incorporación de la inteligencia artificial a la estrategia y los procesos empresariales. El Congreso ha abordado esta evolución desde cuatro perspectivas complementarias (estratégica, técnica, operaciones y práctica) para analizar cómo las nuevas tecnologías pueden contribuir a mejorar la competitividad, la eficiencia, la sostenibilidad, la innovación y la relación con el consumidor.
“Los datos confirman la solidez de un sector que supera ya los 3.250 millones de euros y que sigue creciendo tanto en valor como en volumen. Pero, más allá de las cifras, reflejan también la capacidad de nuestras empresas para evolucionar, innovar y responder a un entorno cada vez más complejo y a un consumidor en permanente transformación”, ha señalado Agustín Gregori, presidente de la Asociación de Snacks.
“Somos una industria dinámica, diversa y con una fuerte vocación innovadora, que quiere seguir creciendo de forma competitiva y sostenible. Y para conseguirlo tenemos que aprovechar todas las oportunidades que nos ofrecen la transformación digital y la inteligencia artificial: desde innovar mejor y optimizar nuestros procesos hasta anticiparnos a los cambios, tomar decisiones más ágiles y conocer mejor al consumidor. Ese es uno de los grandes retos que tenemos por delante como sector y el que hemos abordado en esta edición del Congreso”.
Por su parte, Ana Rodríguez Castaño, secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del MAPA, ha puesto en valor la capacidad de transformación de la industria alimentaria española y su apuesta por la innovación y la digitalización como palancas para seguir avanzando en competitividad, eficiencia y sostenibilidad. Asimismo, ha destacado la importancia de la colaboración y el intercambio de conocimiento entre empresas, organizaciones e instituciones para afrontar este proceso y aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas herramientas tecnológicas, señalando encuentros como el Congreso de Snacks como espacios relevantes para impulsar este diálogo.
De la estrategia al consumidor: cuatro perspectivas de una misma transformación
El Congreso de Snacks 2026 ha abordado la transformación digital como un proceso transversal para la industria, desde la estrategia y la innovación hasta las operaciones y la relación con el consumidor. Las cuatro sesiones han puesto el foco en cómo trasladar el potencial de la digitalización y la inteligencia artificial a aplicaciones concretas que aporten eficiencia, capacidad de anticipación y valor al negocio.
La primera sesión, “Revolución IA, inmersión empresarial”, con Karina Gibert, catedrática y experta en Inteligencia Artificial de la UPC, y Javier Dueñas, presidente de Food 4 Future y CEO de Campofrío España, ha analizado la incorporación de la IA a la estrategia empresarial y la necesidad de vincular su adopción a objetivos concretos de negocio. Entre los factores clave para hacerlo de forma efectiva se han abordado la calidad de los datos, el talento, la cultura organizativa y la gobernanza.
En este contexto, Gibert ha mostrado cómo la inteligencia artificial puede aportar valor a lo largo de toda la cadena de la industria alimentaria, desde la producción y el aprovisionamiento hasta la innovación, la seguridad alimentaria, la logística, el marketing y la relación con el consumidor. Entre sus aplicaciones se encuentran la predicción de la demanda, la optimización de procesos y recursos, la mejora de la trazabilidad y el apoyo al desarrollo de nuevos productos, contribuyendo a comprender mejor los procesos, anticipar escenarios y mejorar la toma de decisiones. La experta ha incidido asimismo en que el éxito de estos proyectos no depende únicamente de la tecnología, sino también de disponer de datos fiables y representativos, integrar las herramientas en los procesos y contar con capacitación, gobernanza y supervisión humana.
La segunda mesa, “Innovar bajo la lupa: estrategias de crecimiento en entornos hiperregulados”, moderada por Laura Gil, directora de I+D de CNTA, junto a Victorio Sáez, R&D Project Manager de Importaco, e Isidoro Carretero, director de Calidad de Codan, ha analizado cómo los datos, la sensórica y las nuevas tecnologías pueden agilizar la innovación, anticipar desviaciones y mejorar la toma de decisiones. Una capacidad especialmente relevante en una industria sometida a elevados estándares de calidad y seguridad alimentaria y a un marco regulatorio exigente.
La aplicación de estas tecnologías a la producción y la cadena de suministro ha centrado la tercera sesión, moderada por Eduardo Cotillas, director de I+D+i de FIAB, con Virginia Vera, de Frit Ravich; Ignasi Montagut, de Paulig Group; y Christian Cerezo, de PepsiCo. La mesa ha abordado las posibilidades de la IA para optimizar la planificación y los procesos productivos, mejorar el uso de recursos y materias primas y aumentar la capacidad de respuesta de las cadenas de suministro, conectando así eficiencia, competitividad y sostenibilidad.
La última mesa, moderada por Cristina Pérez, Director of Innovation & Shopper de Kantar, con Rafael Gandía, director de Marketing y Comunicación de Grefusa, y Alexandra Martinez, directora de Marketing de Risi, ha trasladado el debate al consumidor y al impacto de la inteligencia artificial en el marketing. Kantar ha puesto de manifiesto la distancia que todavía existe entre las expectativas generadas por la IA y el grado de preparación de las organizaciones: en un estudio realizado entre más de 50 líderes de marketing y capacidades, el impacto futuro de la IA generativa obtiene una valoración de nuevfe sobre 10, frente al 5,3 de su impacto actual y el 4,9 del nivel de preparación interna de las compañías.
La sesión ha analizado cómo estas herramientas pueden ayudar a las marcas a comprender mejor al consumidor, anticipar tendencias, reaccionar con mayor rapidez y personalizar sus acciones a escala, al tiempo que plantea nuevos desafíos relacionados con la formación, la gestión de los datos, la ética y la preparación de las organizaciones. En un sector como el de snacks, se ha destacado además la necesidad de combinar personalización y eficiencia con diferenciación, preservando la creatividad, la personalidad y los códigos propios de cada marca.
En conjunto, las distintas sesiones han coincidido en situar la tecnología al servicio del negocio y no como un fin en sí misma. Su potencial dependerá de la capacidad de las compañías para combinarla con conocimiento, talento y experiencia y convertirla en soluciones aplicables y escalables. El intercambio de experiencias y buenas prácticas entre empresas, expertos e instituciones se consolida, en este contexto, como una vía para avanzar en una transformación que afecta ya al conjunto de la cadena de valor.










