Bodegas Yzaguirre presenta un proyecto de crianza submarina desarrollado junto a Vins Sota el Mar, que traslada el emblemático vermut tarraconense al fondo marino para descubrir cómo el entorno influye en su evolución. El resultado es una edición limitada y singular.
La iniciativa ha consistido en la inmersión de diferentes vermuts en el fondo marino de la costa de Tarragona, donde han permanecido aproximadamente un año en ánforas de cerámica de 75 cl. Esta elección no es casual: recupera el imaginario del comercio mediterráneo antiguo, cuando fenicios y griegos transportaban vino y aceite en recipientes similares a través del mar.
La estrecha relación entre Tarraco, el Mediterráneo y la cultura del vino ya fue destacada en el siglo II por el escritor romano Publi Aneu Florus, quien describía la fertilidad de estas tierras y la calidad de sus viñas, comparándolas con las de Italia. El proyecto recupera ese legado histórico desde una mirada contemporánea, devolviendo el vermut al mar como parte de su propia identidad mediterránea.
Las referencias seleccionadas para esta experiencia de crianza submarina han sido Vermouth Yzaguirre Rojo, Vermouth Yzaguirre Gran Reserva 1884, Vermouth Yzaguirre Herbal Vintage y el Vino de Misa de Bodegas Yzaguirre, reinterpretados tras su paso por el entorno marino.
“La crianza submarina ha favorecido una evolución distinta del producto: mejora su integración aromática y acelera determinados procesos de maceración, lo que da lugar a perfiles organolépticos únicos en cada ánfora”, explica, la enóloga de Bodegas Yzaguirre, Elvira Basteiro. Se trata de un vermut exclusivo, concebido como una propuesta de alto valor simbólico y experiencial, destinada especialmente al canal especializado y al regalo premium.
Más allá de la innovación enológica, el proyecto tiene un fuerte componente cultural y territorial. Así lo asegura Javier Belda, responsable de Vins Sota el Mar, que señala que “el proyecto refuerza el vínculo con la artesanía local y la recuperación de oficios ligados al Mediterráneo. Es la primera vez que realizamos una crianza submarina de vermut y, tras varios años de pruebas, el resultado ha sido realmente sorprendente”.
A diferencia de un vermut almacenado en superficie, la crianza submarina ofrece unas condiciones mucho más estables. Bajo el mar, las variaciones de oxígeno y temperatura son mínimas, lo que favorece una oxidación más lenta y una evolución más uniforme del producto. La presión del entorno marino y la ausencia casi total de luz también influyen en su microevolución, mientras que el movimiento constante de las corrientes ayuda a integrar mejor los botánicos, afinando su conjunto aromático. En cata, el resultado es un vermut más integrado, con menos aristas entre alcohol, azúcar y amargos, aromas más suaves y complejos y una sensación en boca más armoniosa y afinada.
Con esta iniciativa, Bodegas Yzaguirre reafirma su apuesta por la innovación dentro del mundo del vermut, manteniendo el equilibrio entre tradición, investigación y territorio.





