MG Spirit, nacida en Barcelona en 1987 de la mano de MG Destilerías, fue la primera marca en introducir la categoría ready-to-drink en España y una auténtica pionera en Europa. Hoy, la icónica marca de los 80 vuelve a adelantarse a su tiempo con una profunda reinvención visual y estratégica diseñada para cautivar a las nuevas generaciones.
El relanzamiento llega en el momento de mayor efervescencia para la categoría RTD. Impulsado por la búsqueda de conveniencia, la exploración de nuevos sabores y la tendencia del consumo consciente (mindful drinking), este segmento se ha convertido en uno de los de mayor crecimiento en el sector de las bebidas espirituosas durante los últimos cinco años. Es en este contexto donde MG Spirit reivindica su autoridad como creador de la categoría.
Tras consolidar un éxito rotundo en América Latina en los últimos años, MG Spirit está presente hoy en más de 20 países (incluyendo Chile, México, Emiratos Árabes, Hong Kong, Cuba y España). Ahora, la marca pone el foco en fortalecer su huella en toda Europa, Oriente Medio y Asia.
Una gama colorida, afrutada y deliciosa
Con una graduación alcohólica de 5,5% vol., MG Spirit responde directamente a la demanda de las nuevas generaciones por opciones de menor graduación que no sacrifiquen la experiencia de sabor. La gama ofrece una mezcla lista para tomar elaborada con destilados de alta calidad (vodka, ginebra o ron), zumos de frutas y aromas naturales.
Su portafolio cuenta con 12 sabores diferentes, entre los que destacan top ventas como el Mojito Rum, Pineapple Vodka, Blueberry Vodka y Passion Fruit Vodka. Todo ello se presenta en un cómodo formato ‘social’ de 275 mililitros perfecto tanto para compartir con amigos como para el consumo on-the-go, con un precio muy accesible.
El nuevo packaging deja atrás la nostalgia para abrazar la modernidad. Inspirado en la energía, la apertura y el espíritu creativo de Barcelona, el diseño es atrevido, alegre e inconfundiblemente mediterráneo. Es una imagen concebida para destacar tanto en los momentos de consumo social como en los entornos digitales donde habitan sus nuevos consumidores.










