Paulig avanza en su estrategia de sostenibilidad con la validación de sus nuevos objetivos climáticos por parte de la Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia (SBTi). En el marco de su revisión quinquenal, la compañía internacional de alimentación y bebidas ha actualizado su hoja de ruta ambiental con un compromiso ambicioso: reducir un 43% sus emisiones operacionales y de cadena de valor para 2030, tomando como referencia el año 2018. Un plan que consolida su alineación con el escenario climático más exigente, el de 1,5°C, y que posiciona a la empresa como un actor de referencia en la transición hacia una cadena alimentaria baja en carbono.
Los nuevos objetivos de Paulig contemplan una reducción del 65% en emisiones de los alcances 1 y 2, una disminución del 37% en las emisiones FLAG —relacionadas con agricultura, uso de la tierra y cambios asociados— dentro del alcance 3, y un recorte del 51% en las emisiones no FLAG en la cadena de valor. En conjunto, estos esfuerzos permitirán alcanzar una reducción global del 43% en 2030. De cara a 2045, la compañía eleva su ambición: una reducción del 90% en emisiones operacionales y no FLAG, y un 72% en emisiones FLAG, logrando un descenso agregado del 79% respecto a 2018.
“La distinción entre las emisiones FLAG y no FLAG nos permite establecer objetivos de reducción más precisos y basados en la ciencia”, explica Kaisa Lipponen, SVP de Sostenibilidad, HSE y Comunicaciones. “Al centrarnos específicamente en las emisiones agrícolas más intensivas en carbono, garantizamos un impacto significativo en toda nuestra cadena de valor”.
Agricultura y cadena de suministro, los ejes críticos de la estrategia
Como empresa alimentaria, Paulig concentra el grueso de su huella ambiental en la agricultura de materias primas como trigo, maíz y café, de ahí la relevancia de adoptar un enfoque basado en la metodología FLAG. Esta herramienta incluye emisiones derivadas del uso del suelo, combustible y fertilizantes, así como las capturas de carbono a través de restauración forestal o mejoras en suelos agrícolas.
Desde la última validación de SBTi en 2020, Paulig ha ampliado significativamente su actividad con adquisiciones como Liven, Panesar Foods y Conimex. Cada incorporación ha requerido integrar nuevas cadenas de valor y metodologías de abastecimiento, lo que ha aportado una visión más precisa para actualizar los objetivos climáticos. “Nuestros objetivos actualizados son ligeramente más bajos que antes, pero siguen siendo ambiciosos”, señala Lipponen. “Ahora tenemos una comprensión más precisa de nuestras emisiones y de las medidas de reducción posibles en la estructura actual del negocio”.
Desde 2018, Paulig ha conseguido reducir un 34% las emisiones de sus operaciones gracias a la adopción de electricidad renovable, mejoras en eficiencia energética, uso de biogás y sistemas de recuperación de calor. En la cadena de valor, el descenso acumulado alcanza el 13%, lo que supone una reducción conjunta del 14% del total de emisiones. Solo el 2% de la huella total proviene de las operaciones propias; el 98% restante procede de la cadena de suministro, especialmente del cultivo de materias primas y del impacto de los envases.
Estas cifras ponen de manifiesto que el crecimiento empresarial y la sostenibilidad pueden avanzar en paralelo. “Hemos logrado reducciones significativas junto con el crecimiento del negocio”, apunta Salla Sulasuo, directora de Sostenibilidad de Paulig. “Nuestra colaboración con proveedores y las inversiones en energía renovable demuestran nuestro firme compromiso con los objetivos de 2030 y 2045”.
Prioridades hacia 2045
Paulig continuará avanzando hacia una descarbonización progresiva mediante tres palancas principales:
– Emisiones operacionales: incremento del uso de electricidad renovable, sustitución del gas natural por biogás y electrificación de procesos clave como horneado y fritura.
– Cadena de valor agrícola: impulso a prácticas regenerativas en las materias primas más relevantes —trigo, maíz y café— para mejorar los suelos, aumentar la captura de carbono y reducir el uso de insumos intensivos en emisiones.
– Logística y envases: colaboración estrecha con socios para incrementar el uso de energía renovable y optimizar materiales y procesos.
La validación de SBTi asegura que los objetivos de Paulig están alineados con la ciencia climática y con los compromisos del Acuerdo de París. SBTi —impulsada por CDP, Pacto Mundial de la ONU, WRI y WWF— es uno de los estándares globales más exigentes en términos de transparencia y ambición climática. Los objetivos considerados “basados en la ciencia” son aquellos que garantizan una trayectoria compatible con limitar el calentamiento global por debajo de 2°C y, preferentemente, a 1,5°C.
Con esta validación, Paulig reafirma su hoja de ruta hacia una producción alimentaria más responsable, precisa y basada en datos, y marca un camino claro hacia la descarbonización integral de toda su cadena de valor. Su estrategia combina avances tecnológicos, transformación agrícola y una estrecha colaboración con sus proveedores, con el objetivo común de garantizar una transición sostenible sin renunciar al crecimiento empresarial.










