Grupo Interóleo ha hecho público su Informe de Sostenibilidad 2024, un documento que confirma el compromiso del grupo oleícola con la mejora ambiental, social y de gobernanza (ESG) y fija una meta clara: reducir un 30% sus emisiones de CO2 para 2030. La compañía, que agrupa a 32 cooperativas y almazaras privadas y cuenta con una fuerte proyección internacional, avanza así hacia un modelo de negocio más sostenible, equilibrado y competitivo.
Los datos del informe reflejan avances significativos. En 2024, Interóleo ha mejorado un 18% su huella social, un 51% su impacto ambiental y un 81% su gobernanza respecto al ejercicio anterior. La compañía ha establecido 2024 como año base para medir su huella de carbono y ha puesto en marcha medidas concretas para cumplir sus objetivos: contratación de energía 100% renovable, fomento del teletrabajo, priorización del tren sobre el avión en los desplazamientos y publicación de una Guía de Buenas Prácticas en eficiencia energética e hídrica.
“Entendemos la sostenibilidad como un compromiso integral: menos emisiones, más economía circular, igualdad y transparencia en la gestión. Nuestro objetivo es asegurar el crecimiento equilibrado del grupo y reforzar la competitividad internacional del sector oleícola”, señala Esteban Momblán, gerente de Interóleo.
El informe, auditado y alineado con la Directiva Europea CSRD y las Normas Europeas de Información en Sostenibilidad (NEIS), también resalta el logro del 100% de reciclaje y valorización de los residuos de papel, plásticos y aparatos eléctricos generados en 2024. En el ámbito social, la compañía no registró accidentes laborales y ha reforzado la formación, la conciliación y la igualdad de oportunidades, además de promover el relevo generacional en el sector.
La estrategia 2024-2026 de Interóleo incluye, además de la reducción de emisiones, el impulso de la innovación, la creación de alianzas estratégicas y el desarrollo profesional de sus socios y empleados. Con este enfoque, el grupo confirma que la sostenibilidad no es solo una obligación normativa, sino una palanca de transformación y competitividad para el conjunto del sector oleícola.










