El último Informe Mensual de Comercio Exterior refleja un cierre de periodo marcado por la desaceleración de los intercambios comerciales de España con el exterior, en un contexto internacional caracterizado por la moderación de la demanda y la persistencia de tensiones económicas. Este escenario tiene implicaciones directas para sectores clave de la economía española, entre ellos la industria de la alimentación y bebidas, tradicionalmente uno de los pilares del comercio exterior del país.
Según los datos del informe, correspondientes al último mes analizado de 2025, las exportaciones españolas alcanzaron un valor de 32.158,4 millones de euros, lo que supone un descenso interanual del 11,7%. Por su parte, las importaciones se situaron en 37.840,1 millones de euros, con una caída del 8,0% respecto al mismo periodo del año anterior. Como resultado, el saldo comercial volvió a ser negativo, reflejando un entorno de menor dinamismo en los flujos internacionales.
Este comportamiento general del comercio exterior condiciona la evolución de las ramas productivas con mayor vocación exportadora, como es el caso del sector de la alimentación y bebidas, que opera en un entorno cada vez más competitivo y expuesto a factores como la evolución de los costes, la demanda internacional y las dinámicas logísticas.
El informe constata, además, que la reducción de los intercambios no responde a un único factor, sino a una combinación de elementos que afectan tanto a los mercados de destino como a los de aprovisionamiento. En este contexto, las empresas alimentarias orientadas al exterior afrontan el reto de mantener su posicionamiento internacional en un escenario de menor crecimiento del comercio global.
Desde la óptica del retail y la industria alimentaria, estos datos refuerzan la importancia de seguir apostando por la diversificación de mercados, la eficiencia operativa y el valor añadido como palancas para sostener la competitividad exterior. La evolución del comercio internacional seguirá siendo un indicador clave para anticipar tendencias de consumo, precios y abastecimiento en los próximos meses.
El informe de comercio exterior pone así de manifiesto que el entorno en el que operan las empresas de alimentación y bebidas es cada vez más exigente, y que la adaptación a un escenario de menor dinamismo comercial será determinante para preservar su papel estratégico dentro de la economía española.










