El mercado lácteo europeo inicia 2026 en una fase de ajuste y normalización, tras un 2025 marcado por precios elevados en origen, un repunte en la producción de leche como materia prima superior a lo inicialmente previsto y una creciente volatilidad en los mercados internacionales.
Los últimos datos publicados por la Comisión Europea, a través del Milk Market Observatory, y que recoge la nueva edición del barómetro del sector lácteo de FeNIL, muestran que, a partir del segundo semestre de 2025, se produjo una corrección significativa en los precios de las principales commodities lácteas en la Unión Europea, con descensos especialmente acusados en referencias como la mantequilla y las leches en polvo. Esta evolución se ha ido trasladando progresivamente al precio de la leche pagado a los ganaderos en los distintos Estados miembros, reflejando un proceso de reequilibrio entre oferta y demanda.
En la Unión Europea, el ajuste de precios se ha visto reforzado por un entorno comercial más complejo, marcado por la fortaleza del euro, la elevada oferta de los competidores globales y la reciente introducción de aranceles por parte de EEUU y de China, que añaden presión adicional sobre las exportaciones (European Commission. Short-term outlook for EU agricultural markets. Brussels: DG AGRI; 2025).
Contexto español: presión sobre el consumo y límites de absorción del mercado
En España, la evolución del mercado lácteo se enmarca en un contexto de pérdida acumulada de poder adquisitivo de los hogares, que condiciona de forma directa la capacidad del mercado para absorber nuevas tensiones de precio en los productos básicos. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la inflación acumulada desde 2020 supera el 22%, mientras que los salarios han crecido en torno al 17% en el mismo periodo. Esta brecha se traduce en una reducción efectiva de la renta real disponible y afecta de manera especialmente intensa a la cesta de la compra, donde los alimentos han registrado incrementos muy superiores a la media del IPC.
En este contexto, los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación muestran que el consumo de leche y alimentos lácteos en los hogares se mantiene en términos agregados, pero con signos claros de ajuste interno y con diferencias entre las diferentes categorías. Las ventas de leche líquida envasada registran descensos moderados en volumen, mientras que categorías como el queso o las leches fermentadas presentan un mejor comportamiento relativo, reflejando una mayor selectividad en las decisiones de compra (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Panel de Consumo Alimentario en Hogares. Madrid: MAPA; 2025).
Estabilidad y previsibilidad como ejes para el nuevo ejercicio
Los distintos organismos europeos coinciden en que la fase actual forma parte del funcionamiento normal del mercado tras un periodo de tensiones excepcionales, marcado por un fuerte crecimiento de la oferta mundial. En este escenario, la estabilidad y la previsibilidad se consolidan como elementos esenciales para garantizar el equilibrio de la cadena, proteger el consumo y favorecer una evolución sostenible del sector (European Commission. EU milk prices and margins. Brussels: DG AGRI; 2025).
A medio plazo, las perspectivas de la Comisión Europea apuntan a un mercado lácteo cada vez más segmentado, con oportunidades de creación de valor ligadas a la diferenciación, la innovación y la sostenibilidad, siempre en coherencia con la capacidad real de absorción del mercado y con la situación económica de los hogares (European Commission. Agricultural outlook 2025–2035. Brussels: DG AGRI; 2025).
En este contexto, la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) apuesta por la sostenibilidad y estabilidad económica de toda la cadena láctea, empezando por los ganaderos, de manera que se garantice al máximo la viabilidad de la producción de leche como materia prima en España, que ya tiene un déficit del 30% de las necesidades nacionales.









