Envalora se ha convertido en un aliado clave de las empresas para cerrar con éxito la Declaración Anual de Envases, que obliga a las empresas a reforzar trazabilidad, control documental y adaptación al nuevo marco europeo.
Con la finalización del periodo para presentar la Declaración Anual de Envases del ejercicio 2025, la gestión de envases industriales y comerciales se ha colocado en el centro de la actividad empresarial. Para sectores con un uso intensivo de estos materiales, como alimentación y bebidas, el cierre del plazo ante el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico no representa solo un trámite, sino una exigencia que evidencia hasta qué punto la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) condiciona ya la operativa diaria de las compañías.
La obligación de organizar y financiar la correcta gestión de los residuos, junto con el deber de reportar información cada año a la Administración, ha elevado el nivel de exigencia para las organizaciones que ponen envases en el mercado español.
Adaptarse ya no consiste únicamente en cumplir con una formalidad administrativa, sino en revisar procedimientos, ordenar datos y garantizar que toda la información vinculada a los envases sea coherente y trazable.
Desde Envalora, su director general, Joan Ros, señala que la RAP ha introducido un cambio profundo en la manera en que las empresas abordan esta materia. “Se trata de una transformación que obliga a incorporar la sostenibilidad tanto a la actividad cotidiana como a la toma de decisiones”. Esta nueva realidad explica que muchas compañías hayan tenido que reformular procesos internos para responder a un marco que exige más control documental y una mayor capacidad para acreditar qué envases introducen en el mercado, en qué cantidades y con qué características.
La Declaración Anual de Envases se ha consolidado así como una de las principales obligaciones de la RAP. A través de ella, las empresas deben detallar cantidades, materiales, tipologías y, cuando procede, el porcentaje de material reciclado incorporado. La importancia de esta obligación es clara: una presentación incorrecta o el incumplimiento del deber puede derivar en sanciones económicas y en responsabilidades administrativas.
Para facilitar este proceso, Envalora habilitó para sus empresas adheridas su plataforma digital Envanet que permite generar un informe estructurado listo para copiar en el Ministerio. “Buscamos simplificar la recopilación de información, mejorar la coherencia de los datos y reducir errores”, señala Joan Ros. A ello se suma un servicio de apoderamiento y asesoramiento técnico continuo durante todo el procedimiento.
A esta obligación inmediata se añade, además, la presión del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que avanzará de forma progresiva hasta 2030. Entre otros cambios, trasladará la definición de productor a los fabricantes en determinados envases de transporte, como los palets, y reforzará gradualmente las exigencias de ecodiseño y reciclabilidad en los envases industriales.
Aunque todavía se elaboran notas interpretativas para concretar algunas obligaciones, el rumbo ya está marcado: a partir de 2030, todos los envases deberán ser reciclables y los plásticos tendrán que incorporar contenido mínimo reciclado. Además, el reglamento fija objetivos de reducción de residuos para 2040. En este contexto, sistemas colectivos como Envalora, que agrupa a más de 2.900 empresas de distintos sectores, ganan relevancia para garantizar un cumplimiento homogéneo y trazable de la RAP.










